Ayuda humanitaria.
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EFE

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¡Insólito! multan por sobrepeso de 60 kilos a camión que llevaba ayuda humanitaria a Pereira: ANI rechazó cobros

La ayuda humanitaria ha mostrado lo mejor de los colombianos, con cientos de toneladas transportadas a las zonas afectadas.

En redes sociales un conductor que llevaba  a Pereira ayuda humanitaria a afectados por el terremoto del 10 de agosto denunció que de manera inaudita en peajes del país le están imponiendo multas a vehículos le están imponiendo multas por el mínimo sobrepeso de carga que lleven en camiones y tractomulas.

El caso más viral se dio el domingo, en el peaje del municipio de Cajamarca, Tolima, cuando un conductor de un camión fue multado con 1.2oo.ooo pesos porque el vehículo tenía un sobrepeso de 60 kilos.

"Cumpliendo la ley pasamos por la báscula. Este vehículo pasó normal, pero el compañero que venía en la caravana, cumpliendo con la reglamentación, con la bandera, y mostrando que llevaba colchonetas, le dijeron que estaba pasado de peso en 60 kilos y, según el operario de la báscula, no se podía hacer nada porque quedó registrado en el sistema. Llamó a un agente de tránsito que dice lo mismo y que lo único que se puede hacer es apelar", narró el denunciante.

 

Ante esta situación, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) se pronunció y manifestó que mantiene un monitoreo permanente en los corredores viales concesionados para garantizar que la maquinaria amarilla y las ayudas humanitarias no vivan cobros indebidos.

La entidad recordó que por la tragedia,  además, estos vehículos no deben pagar peajes en los corredores viales de Buga - Buenaventura; Malla vial del Valle; Armenia - Pereira - Manizales - Tercer carril Bogotá - Girardot y Girardot - Ibagué - Cajamarca. 

La ANI aclaró que "los peajes no se están cobrando ni las autoridades de tránsito está imponiendo multas a los transportadores que movilizan maquinaria amarilla, equipos de emergencia y ayudas humanitarias". 

Gran gesto de los colombianos

Las carreteras del centro y occidente de Colombia, la zona más afectada por el terremoto, están llenas de vehículos particulares y camiones con letreros que dicen 'Ayuda humanitaria', una iniciativa de ciudadanos que recorren centenares de kilómetros para ayudar a los damnificados.

Algunos vehículos también llevan colgadas banderas de Colombia y se desplazan a ciudades como Cali, Pereira, Quibdó y Buenaventura, así como a municipios más pequeños como El Cairo o Quimbaya, donde son recibidos con los brazos abiertos por las personas que sufrieron los estragos del sismo de magnitud 7,4.

Vehículo que transporta ayuda humanitaria.

En la carretera hacia El Cairo, ubicado en la cima de una montaña de la Cordillera Occidental, los vehículos que suben cada día se cuentan por centenares.

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Los ciudadanos no sólo llevan a los damnificados alimentos y agua, también transportan ropa, cobijas, medicamentos, colchones, juguetes, artículos de higiene personal y todo tipo de productos que pueden ayudar a las personas que lo perdieron todo por el terremoto.

El Cairo es un pintoresco pueblo del Valle del Cauca, habitado por unas 7.000 personas, que colinda por el norte con San José del Palmar (Chocó), epicentro del terremoto, y por esa cercanía sufrió más que otros la fuerza del temblor.

Según las autoridades locales, el 100 % de sus casas sufrió al menos daños leves y la mayoría de las fachadas muestra advertencias pintadas en las paredes que dicen "Peligro grave", "Peligro colapso" o "Acceso prohibido".

Sufrir y ayudar

Jimena Peña trabaja en el Hospital Universitario del Valle (HUV), en Cali, y vivió en carne propia el terremoto, pues fue una de las enfermeras que protagonizó una evacuación contrarreloj para poner a salvo a bebés recién nacidos que estaban ingresados en una torre de ese centro médico que colapsó, tras lo cual se dispuso a ayudar a la gente de los pueblos de la región.

Entrega de ayuda humanitaria en El Cairo, Valle del Cauca.

"Sacamos a los recién nacidos, fue muy duro, vivimos el terremoto en tiempo real. La ciudad está devastada, la parte del sur está bastante caída, pero gracias a mi Dios el pueblo caleño está muy unido. Hay mucha ayuda y decidimos compartirla con este sitio", dijo Peña a EFE en El Cairo.

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Peña viajó desde Cali hasta El Cairo, un recorrido de más de 250 kilómetros que hizo en una camioneta vieja con dos compañeros de la iglesia cristiana a la que pertenece y que le tomó unas seis horas.

El vehículo iba tan lleno que durante el trayecto Peña y sus dos compañeros tuvieron que detenerse, bajarse y asegurar la puerta con un madero para que no se saliera la ayuda que llevaban.

La camioneta iba cargada de mercados, ropa, artículos para bebés, pañales, pañitos húmedos, comida para perros y gatos y muchas botellas de agua.

"Gracias a Dios hemos traído otras cosas como medicamentos. Ya mandamos dos cajas para el hospital (de El Cairo), entre insumos, gasas, algodones, alcoholes y guantes. Todo lo trajimos para acá", explica la mujer.

Ayudar a los suyos

El padre Jolman de Jesús Ávila, de la Arquidiócesis de Cali, es oriundo de El Cairo y también viajó hasta su pueblo natal para ayudar a sus paisanos.

El sacerdote se acerca a la puerta de la iglesia y mira de reojo la destrucción que el terremoto causó en el templo. Se devuelve cuando uno de las personas que trabaja en la remoción de escombros le advierte que puede caerle algo del techo si sigue ahí.

"Aquí crecí y he venido desde la Arquidiócesis de Cali como sacerdote católico a acompañar a la comunidad en este día, a traer algunas de sus donaciones, también de fieles, de mucha gente que hace esas donaciones para acompañar y para sostener un poquito esa necesidad", afirma Ávila a EFE.

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El cura agradeció la solidaridad de la ciudadanía por "esta buena obra", que en este caso ha sido de ayuda también para su familia que aún vive en El Cairo, como su padre y varios primos.

"A mi papá (le fue) bien, gloria a Dios. Solo se le cayó el techo, pero ya se ha venido organizando, se ha venido arreglando. Los otros familiares también están bien (...) entre la familia no hubo circunstancias más difíciles", expresa.

Ávila envía un mensaje que refuerza el sentimiento de los colombianos en estos días de tragedia: "unámonos como pueblo".

"Todos somos una sola familia y con todo esto lo que hacemos es generar una cultura del desarrollo, de la vida integral, de formarnos en la solidaridad, en la esperanza, de dejar de lado tantos espacios de polarización para que podamos unirnos como iglesia, unirnos como pueblo colombiano, para que sigamos adelante", concluye el sacerdote.

Con Información de EFE

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